Vencejos (prosa poética)

 

Dibujo: Volarela
Cuando venís cada año al marco de mi cielo, dejáis caer en mi vida la flor inmortal de la primavera, venida de lejanas eras, flotando, rosa, pujante y libre. Cuando oigo en la distancia vuestros gritos traspasados de luz, mi sonrisa quiere escapar y acariciar vuestro entusiasmo, allá en lo alto de la vida.
Las reposadas palomas despiertan preguntándose qué prisa es esa que va chillando por el aire, y algún niño pensativo, tras la ventana, persigue con el dedo vuestro negro serpenteo. ¡Caen vuestras esbeltas sombras como música triunfal sobre las grises calles!
Vencejos, amigos, hermanos: la vida siempre es una fiesta entre vosotros. ¡Qué fantástico sería poder unirme a vuestro vuelo, sentir ondas de vértigo y júbilo recorriendo mi cuerpo! ¡Oh, sí! Tocar desde lo alto, desde lo más alto, la respiración quebrada de las nubes; seguir volando o corriendo, o bailando o soñando, o tremolando… con las plumas abiertas, abrazando el abismo… Ágil,
vibrante y sonora, gritaría: Sííííí… Sííííí… Sííííí… hasta el estremecimiento del alba. Y tampoco yo pisaría el suelo; me haría transparente y aérea, como vosotros.

    Mas aquí, con mis raíces en la tierra, sólo puedo coger un instante de vuestra imparable alegría, amados vencejos, y llevármelo, para colmar de luminarias los rincones de mi alma.


Maite Sánchez Romero, De “La naturaleza en el corazón”


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Acerca de maite

Amante de los libros, el arte, la naturaleza y los viajes. Y difundiendo todo esto en la medida de lo posible.
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