Mi pecado (relato breve)

Amiga fuente. No te aburras de oírme, también yo escucho tu run-run cada día y no me quejo, lo celebro en mi seca soledad. Te diré un pecadillo que a nadie he contado: robo sonrisas. Sí. Mira aquel montón de flores. Es mío. No mueren nunca porque son sonrisas. Hay de todos los colores, puedes ponerte una si quieres. Las que incluyen arco iris son especiales, esas, si las tocas, levitas.
Verás, soy como Robin Hood. Robo a los ricos y se lo doy a los pobres. Sé que no está bien, pero ¿no ves que derroche de sonrisas tiene el sol?; ¡y todas para él solo! No, no, no… Convendrás conmigo en que es injusto este mundo. A él es a quien más he robado. Luego las vierto haya donde no se ve más que tristeza y abandono, donde sólo germinan tallos rotos. Sólo que algunas se van volando e inflan los mofletes de niños bien felices; o pintan de lunares las montañas, o se tiran como lluvia de las nubes. Se me descontrolan. Eso debe ser…. ¡En fin! Prometo abandonar mi pecado. Me haré payaso y trabajaré. Lo prometo.

¿Por qué callas ahora? ¿Y porque suenas a estrellas de hojalata en vez de a agua? ¿Has robado mi sonrisa?

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Acerca de maite

Amante de los libros, el arte, la naturaleza y los viajes. Y difundiendo todo esto en la medida de lo posible.
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