La mama (poema)

Sorolla Salida de las Barcas

                                                               Sorolla

LA MAMA

El azul de sus ojos quemó tu llanto.
Sus brazos amazónicos,
generosos, plagados de silbidos,
de aleteos nocturnos,
envolvieron tu frágil cuerpo
en mullido aroma de hierbas silvestres,
sacro aroma de paz.

Estorninos,
de sus manos,
trazaron un puente de tréboles para ti,
por el que tú corrías señalando
la risa blanca de las fuentes.

Pero aquel puente se deshace…
la mama se ha acostado,
y el color de su rostro
es un adiós deshaciéndose
en aguas que no vuelven.

Ella fue la que sembró
amapolas en tus pupilas,
míralas; ahora.
La que sopló en tu mente
sosiego de oro,
vívelo; ahora.
La que puso en tus manos
flores de espuma,
suéñalas ahora.

La mama se levanta
sobre su lecho vacío,
recorre un cauce
muy lejano.
No la puedes ver,
pero sonríe
y su caricia de hiedra blanca
se está engarzando a tu pecho
para siempre.

***

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Acerca de maite

Amante de los libros, el arte, la naturaleza y los viajes. Y difundiendo todo esto en la medida de lo posible.
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