Cuando no hay palabras

Cuando ya no hay palabras,

ni gestos ni intenciones o miradas;

sólo dos llamas encendidas frente a frente

y un enorme astro contemplándonos.

Cuando respiro tu aire puro

y tu llegas y tocas dulcemente mi agua pura,

y tiemblo y vibro, y somos

aleteos de ansia transparente.

Cuando sólo quedamos tú, yo, y el mar

apadrinándonos en su vientre sin fondo,

se desbordan las cascadas de mis ojos

y nuestras almas de tan próximas

ululan hondamente;

nos desatamos en riadas de espejos,

nos perdemos, nos tocamos,

hasta palpar un capullo de sol

naciendo dichoso

de nuestras mentes abrazadas.

 

 

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Acerca de maite

Amante de los libros, el arte, la naturaleza y los viajes. Y difundiendo todo esto en la medida de lo posible.
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