Pasaje feliz

Caminando desnuda, sobre el vientre reflejado de la luna, encontré un “Te amo” enganchado a las hojas de un álamo blanco gigante.

Tus ojos, entre el follaje, me miraban, con su líquido cristal verde cubriéndome de ternura.
Así, me vestiste con la amorosa hiedra de tus ojos, mientras yo te buscaba, flotando en la noche. Até el “Te amo” a mi cuello.
Tú, escondido, saliste a sorprenderme, y una risa estalló en nuestros pechos como el canto del ruiseñor brota del cañaveral.
De la mano caminamos, a la luz de la luna, dejando un reguero de saltamontes azules a nuestro paso.

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Acerca de maite

Amante de los libros, el arte, la naturaleza y los viajes. Y difundiendo todo esto en la medida de lo posible.
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